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Relleno de labios, una técnica para mejorar tu sonrisa.

El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra de forma natural en numerosos tejidos y órganos del cuerpo humano: epidermis, tejido conectivo, cartílagos, líquido sinovial, ojos, etc. Una de sus propiedades más importantes es la capacidad para atraer y retener el agua, lo que hace que esos tejidos se mantengan en buenas condiciones.

Ocurre sin embargo que en el proceso de envejecimiento su presencia en el organismo disminuye progresivamente y, como consecuencia, la piel pierde hidratación y, por tanto, elasticidad y firmeza tornándose más fláccida y abriendo así la puerta a la aparición de arrugas. De hecho, hay que señalar que a la edad de 50 años en el organismo sólo queda la mitad del ácido hialurónico corporal.

Se ha demostrado clínicamente que cuando se aplica mediante inyección intradérmica el ácido hialurónico estimula y activa los fibroblastos incluso en personas de edad avanzada, lo que supone que además de proporcionar un mayor volumen a la piel también se estimula la formación de colágeno.

En el campo de la medicina estética ha supuesto una verdadera revolución en el tratamiento de las arrugas y el relleno de labios. El gel de hialuronato genera una especie de capa que da un mayor volumen al contorno de la boca. Cuando realizamos un aumento de labios con ácido hialurónico tenemos que pensar que este método funciona como relleno dérmico y es un sistema que nutre, hidrata y facilita la absorción de microelementos de forma activa. Lo que aporta a cada labio beneficios antienvejecimiento. Se trata de un tratamiento suave y nada agresivo que no necesita de anestesia. Es un relleno de labios que se ve muy natural.

                                                             Relleno de labio superior con ácido hialurónico para mejorar asimetría

 

 Relleno de ácido hialurónico en labio superior y código de barras

 

 

 

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La caries dental

La formación de caries se puede evitar con la realización de revisiones bucodentales periódicas, que nos permitirán detectarlas antes de que se manifiesten con dolor, y por tanto, tratarlas precozmente y detener su progreso.

¿Qué es la caries?

Una de las principales causas de deterioro del esmalte, más allá del desgaste producido por el propio uso o la edad, es la disminuición del pH de la boca provocado por los ácidos que se forman cuando la placa bacteriana entra en contacto con los azúcares de algunos alimentos.

Cuando baja el pH de la boca, se crea el ambiente propicio para que los ácidos puedan actuar, facilitando la destrucción de la superficie dentaria (esmalte) y la aparición de pequeños orificios o cavidades, comúnmente conocidos como caries.

No todas las personas son propensas a la formación de caries. Factores como la genética, la anatomía del diente o la composición de la saliva, entre otros elementos, son decisivos en la aparición de caries. Esto explica que dos personas con idénticos hábitos de higiene bucodental y que sigan la misma dieta alimenticia, se puedan ver afectados de forma diferente a esta patología.

La formación de caries se produce a cualquier edad, aunque más frecuentemente en niños y adolescentes, ya que en este periodo se consume una mayor cantidad de alimentos con alto contenido en azúcares y la higiene es más deficiente. También las personas ancianas presentan una especial predisposición a caries.

Los síntomas son una mayor sensibilidad al frío y/o al calor, generalmente en el diente afectado, además de la presencia de molestias más o menos intensas, puede ser síntomas de la presencia de caries. No obstante, hay que tener en cuenta que la caries puede no dar síntomas hasta fases muy avanzadas, una vez que ha alcanzado un gran tamaño y profundidad. Por eso, es muy importante que acuda puntualmente a sus visitas de revisión en nuestra consulta, ya que en ellas podremos diagnosticarlas en su fase inicial y tratarlas más fácilmente.

El tratamiento más habitual para la caries es la obturación, también llamada “empaste” o “restauración”. La obturación consiste en la eliminación de los tejidos dañados por la caries y el posterior rellenado de la cavidad resultante mediante un material que sustituye los tejidos duros que se han perdido por las caries y garantiza la protección de la dentina.

¿Cómo prevenir la caries?

  • Cepillar y limpiar los espacios entre los dientes para eliminar las bacterias al menos dos veces al día.
  • Controlar el consumo de los alimentos potencialmente cariogénicos y ricos en azúcares, limitandolos a las principales comidas.
  • Utilizar dentífricos y enjuagues fluorados para proteger el esmalte dental y evitar la adhesión de los ácidos. Además del cepillado, tanto en niños como en adultos es recomendable realizar fluorizaciones periódicas en la clínica dental.

 

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¿Qué hacer ante un traumatismo dental?

Si el diente está roto o avulsionado (expulsión del diente íntegro) ¿sabrías que hacer? Aquí te damos unos consejos prácticos:

  1. Encuentra el diente. Sujétalo por la parte más blanca(corona), no por la raíz.
  2. Si el diente se ha salido, intenta reimplantarlo inmediatamente.
  3. Si está contaminado, enjuágalo brevemente con agua fría del grifo y vuelve a colocarlo en la boca.
  4. Una vez el diente está colocado en su posición, muerde un pañuelo para mantenerlo fijo y acude al dentista inmediatamente.
  5. En caso de no poder colocarle el diente, ponlo en leche o suero salino. Si no tienes disponible ninguna de las dos opciones, colócate el diente entre la mejilla y las encías y acude a tu dentista lo antes posible.
  6. Los niños de edades entre 7 y 10 años están mas expuestos a sufrir una avulsión o salida del diente del alvéolo debido a la elasticidad del hueso a esta edad. Hay que extremar precauciones en estas edades.
  7. Durante el periodo de curación, es imprescindible seguir una buena higiene oral.
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