Nuestros aparatos de ortodoncia consiguen alinear dientes y en nuestros objetivos de tratamiento intentamos dejar sonrisas jóvenes (que se vean los dientes al sonreír), simétricas (que coincidan las líneas medias) y amplias (que al sonreir se vean los dientes de atrás y no solo las paletas).
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Clase II esquelética. Esta niña tenía un paladar estrecho en forma de pico y la barbilla muy atrasada. Tras la ortopedia hemos redondeado la sonrisa y hemos estimulado el crecimiento de la mandíbula. El cambio facial es espectacular.
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La mordida cruzada anterior da aspecto tosco a la cara y mala función a la boca. Aquí hemos conseguido que los dientes de arriba queden por delante de los inferiores.
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En pacientes adultos con “piorrea”, los dientes pierden soporte y tienden a abanicarse dejando espacios poco estéticos.
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Cuando un diente no sale y se queda atrapado en el hueso, puede hacerle daño a las raíces de los dientes cercanos.
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Esta es la causa más frecuente de pacientes en nuestra consulta. En este caso hemos conseguido alinear sin extraer dientes.
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Los colmillos habitualmente no tienen espacio para salir y tenemos que hacerles sitio ya que son dientes muy importantes.
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En estos tres ejemplos vemos pacientes de diferentes edades, en todos hemos buscado conseguir sonrisas naturales y armónicas.
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Con ortodoncia no solo movemos dientes. También mejoramos la estética facial de frente, en sonrisa y de perfil.
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En ocasiones estos dientes no se caen en el momento preciso y ocasionan retraso en la erupción de los dientes permanentes
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